En el mundo existe un gran número de montañas
"especiales", montañas que por diversos motivos han
llevado al hombre a denominarlas e identificarlas como Sagradas.
Son lugares de poder, lugares de culto, lugares que hacen sentir
y vivir algo diferente al cotidiano andar por otros valles, otros
lugares, otros caminos... de nuestro Gran Viaje Iniciático de
la Vida.
Algunas de las más importantes del mundo son
los Himalaya en Nepal-Tibet..., Sinaí en la peninsula egipcia,
Uluru-Kata Tjuta en Australia, Moriah en Jerusalén-Israel, Shasta
en California, Machu-Pichu en Perú, Montsegur en el pirineo francés...
y tenemos la suerte de que desde cerca de donde escribimos estas
líneas tenemos una de las más significativas Montañas Sagradas:
Montserrat.
Esta peculiar y formidable estructura, situada
a escasos 70 kilometros de Barcelona es única en su singular forma
y geología. La historia de su prehistoria muestra que el mar dibujó
antaño esta brava silueta que hoy, por suerte menos húmeda, podemos
visitar. Centro espiritual cristiano con la devoción a la virgen
negra, "la moreneta", es hoy conocida internacionalmente.
Un entorno natural (declarado Parque Natural en 1987) que se alza
abruptamente 1.236 metros hacia el cielo. Además posee una fuerza
telúrica muy peculiar pues sus "Agujas" emanan
vórtices de energía de la tierra hacia sus extremos.
También aquí nos acompañan multitud de leyendas,
etimológicamente leyenda quiere decir "debe ser leído",
¿mejor pues, hacer caso a las leyendas? Como la de la Virgen negra
que albergaba la montaña y que no quiso ser llevada fuera de su
lugar de encuentro, la de la visitación de objetos voladores no
identificados o la bien sabida historia del Grial, donde los Nazis
estubieron buscándolo. Dato este último que nos volvería a enlazar
con los Cátaros de Occitannia, de la que se puede leer más información
en estas páginas y que originó la existencia de este sitio...ViajeInciatico.es...
...la busqueda del Grial
continua...
En definitiva, estos parajes naturales pueden
proveer y sin duda proveen, a quienes sus pies ponen en tan formidables
lugares, de una nueva semilla en el interior de cada uno de los
caminantes...
Una semilla que en nuestro corazón se va a sembrar,
y que poco a poco va a nutrir nuestro cotidiano andar.
A veces es un "¡Aja!", a veces un lagrimear,
otras un simple y profundo suspirar.
A cada uno acontece diferente el viajar,
porque cada uno lleva consigo su caminar.
De la experiencia siempre sale el gozar,
del paraje, el sol y el palpitar.
La naturaleza es sabia y sabe sembrar,
para que algún día esa semilla sepa brotar,
dándole cuidados y abono para su raíz alimentar,
agua del cielo que sirve para regar
y tierra firme a donde fuerte agarrar.
Cuando el humano crezca, un gran viajero será,
de montaña en montaña renacerá y vivirá.